Unos últimos apuntes al tema neoyorquino, para tenerlo en cuenta y ahorraros una serie de molestias/inconvenientes:
-Hoteles: Lógicamente en Nueva York puedes encontrar desde el más lujoso al rollo carcelario Prison Break, pero es más importante encontrar uno que esté bien ubicado. Recomendación: que esté situado entre las calles 30 y 57 (un par arriba o abajo). Así, lo tendréis todo a mano.
-Curiosidades: Tras el “inglés”, el español se consolida como el segundo idioma de la ciudad. Eso sí, un poco ortopédico. La chapa “Se habla español” os servirá de referencia en muchos lugares en el que los dependientes bilingües lo llevan. De todas formas, siempre podréis acudir a un hispano directamente.



La Cienciología, en su expansión universal, encuentra en el Metro neoyorquino un lugar perfecto para captar adeptos. ¡Cuidadín!
Hay mucha comida precocinada en los múltiples “badulaques”. La asiática casi da pena (y no vamos a mencionar lo que provoca en el estómago). Mejor, el hot-dog a precio convenido que puedes conseguir en cualquier parte.
Gratituidad: concepto inventado por los restaurantes norteamericanos para sacarte una propina adicional (y obligatoria: en algunos te vienen ya añadido el valor en la factura).
Meteorología: como nos vamos a ir en verano, no nos olvidemos de un chubasquero. Calor hace, pero las tormentas de quince minutos de duración te pueden fastidiar el día. No sé si es más increíble el acierto del servicio meteorológico (te dicen a qué hora va a parar de llover y apenas fallan por unos minutos) o la rapidez con la que aparecen de la lluvia los vendedores de paraguas.
El resto, ya lo habéis visto muchas veces en series y películas. Ahora os toca a vosotros montaros vuestro propio guión.
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